En patines 3
Un niño juega sobre una patineta. Su cuerpo parece suspendido entre el impulso, la risa y el riesgo.
Hay algo profundamente vital en ese instante: el deseo de moverse, de probar el equilibrio, de lanzarse aunque no exista certeza de caer bien. La infancia entiende algo que los adultos solemos olvidar: vivir también implica perder un poco el control.
En En patines 3, el juego aparece como una forma de libertad. No como una huida de la realidad, sino como una manera de atravesarla con alegría, vértigo y confianza.
Esta obra celebra ese momento en el que el cuerpo se entrega al movimiento y, por un segundo, todo parece posible.
Mixta (óleo, acrílico, marcadores & aerosol) sobre lienzo
